La mayoría de los hogares españoles han sufrido en sus propias carnes lo que denominamos fracaso escolar, que puede ser definido como la incapacidad del alumno para alcanzar los objetivos educativos de su etapa, lo cual no afecta únicamente a los alumnos sino también a sus familias.
El fracaso escolar se produce como consecuencia de las dificultades existentes en el aprendizaje, acumuladas por el niño a lo largo de varios cursos; e incluso puede ser un síntoma claro de la inadaptación del niño al centro escolar. Por eso, si queremos hallar la causa o causas del fracaso escolar, tendremos que realizar un análisis profundo del niño, a nivel personal, familiar, social, cultural, económico y como no, escolar.
En gran medida dicho fracaso se debe a motivos emocionales, la situación del entorno familiar afecta en gran medida al alumno, divorcios, situación económica precaria, desinterés de los padres en la educación de los hijos, muertes familiares…
Otro tanto por ciento se debe causas físicas como falta de visión, sordera, dislexia, obesidad, cojera, tartamudez, que puede provocar la burla de los compañeros…
En ciertos casos existe un desfase entre la edad intelectual del niño y la cronológica, son niños que requieren una adaptación significativa que debe ser diagnosticada previamente por el departamento de orientación y por el equipo docente. Este caso se da tanto en niños que sufren retraso intelectual como en aquellos que están por muy por encima de la media, como son los niños superdotados. Muchos de estos chavales se aburren en clase, bien por falta de base en cursos anteriores, o bien por la situación contraria, porque todo es repetitivo y muy básico para ellos.
A veces, el fracaso escolar viene determinado por causas ajenas al alumno, por la propia escuela, por la familia o por el sistema educativo. Profesores que exigen mucho con tareas que no corresponden al nivel intelectual del alumno, falta de correspondencia entre el éxito académico y su futuro profesional, lo cual provoca un agudo desinterés escolar, que se incrementa conforme los alumnos son más adultos.
Hay estudiantes que fracasan porque simplemente no saben estudiar, les falta aprender un método, tienen problemas porque no entienden lo que leen, no saben subrayar u organizar las ideas principales de un texto.
Para terminar no debemos olvidar que aquí también el profesor tiene su grado de culpa. A veces no nos coordinamos bien entre nosotros y eso confunde a los alumnos. En otras ocasiones nos dejamos llevar por los nervios y no somos capaces de decir la frase correcta a cada alumno para motivarlo…
“treinta alumnos por clase y además con diferentes niveles e intereses a veces se hace difícil de sobrellevar”
Miriam Santiago Morales
Profesora de Filología Inglesa



