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DISPOSICIÓN EN EL AULA PARA APRENDER: DISPOSICIÓN FUNCIONAL

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El aula tradicional era, ante todo, un espacio que disponía todos los elementos en función de la enseñanza: el aula era un espacio homogéneo preparado para acoger grupos homogéneos. Por el contrario, la división funcional del aula crea una serie de espacios distintos, rompiendo la homogeneidad y centrando la atención en el aprendizaje.

El aula dispuesta funcionalmente crea espacios diferentes y tareas asociados a ellos. El profesor/a crea las condiciones para que los alumnos desarrollen su propio aprendizaje: dispone el aula y diseña las tareas.

La visión de la disposición funcional del aula nos permite concluir con un cuadro comparativo entre una y otra forma de disponer el aula. Esta comparación marca las condiciones para poder atender a la diversidad de los alumnos que serán acogidos dentro de cada una de las aulas.

 

 

 

 

 

 

La comparación entre elementos de una y otra forma de concebir el aula facilita su posterior evaluación y el ajuste entre esa valoración y nuestras condiciones personales o grupales. En cualquier caso, si existiera una voluntad de modificar el aula hacia una concepción funcional con el fin de crear las condiciones que permita una respuesta adecuada a la diversidad, convendrá tener en cuenta los principios que Weinstein (1977) nos propone:

1.      Las diferentes zonas de interés han de estar claramente delimitadas.

2.      Las zonas han de estar colocadas de acuerdo con las exigencias de las actividades a realizar en ellas en lo que se refiere a tranquilidad, protección, recursos especiales (agua, electricidad, luz, etc.).

3.      Las actividades incompatibles como, por ejemplo, los juegos de construcción y la lectura han de estar bien separadas.

4.      Todas las zonas han de ser accesibles visualmente por los alumnos/as.

5.      Los pasillos han de ser claros y no deben atravesar zonas de trabajo.

6.      Ha de evitarse el dejar amplios espacios libres que propicien las peleas o actividades frenéticas.

7.      La mesa del profesor ha de colocarse en un ángulo o esquina de manera que posibilite los movimientos a lo largo de la sala.

8.      Los materiales han de estar fácilmente accesibles y cerca de las respectivas zonas de trabajo.

9.      Las clases han de poseer espacios opcionales para estar solo, para trabajar en grupos pequeños, para estar con grupos amplios, mesas individuales y otras para grupos, zonas enmoquetadas, etc.

 

Fuente: Porras Vallejo, R. (1998): Una escuela para la integración educativa. Sevilla. MCEP

                                                                                               

 

F.D.O: María del Carmen Portillo González

DNI: 33.976.793 – C

Psicología y Pedagogía