La existencia de estilos de aprendizaje y de formas de inteligencia diferenciadas llaman nuestra atención sobre la diversidad que presentan las personas para aprender. Esa diversidad se hace presente tanto en las formas en que aprenden como en las formas en que ponen de manifiesto lo que han aprendido.
La diversidad de formas de aprendizaje y la importancia que tiene el compromiso de las personas con su propio aprendizaje, nos sitúan ante un nuevo marco teórico: las estrategias de aprendizaje.
Las estrategias de aprendizaje ponen en evidencia que la capacidad para aprender, lejos de ser una condición natural, depende en gran medida de otras formas culturales y, por tanto, que la capacidad de aprender misma también se aprende. La capacidad para aprender depende en gran medida de la capacidad para desarrollar estrategias de aprendizaje eficaces.

Cuando llegamos a tomar conciencia de nuestro estilo de aprendizaje o del tipo de inteligencia dominante, estamos realizando un juicio metacognitivo, de ahí la necesidad que tenemos de aclarar ahora el nivel metacognitivo presente en todo proceso de aprendizaje.
La metacognición supone la conciencia que una persona puede llegar a alcanzar sobre el modo en que aprende. Tal y como reconoce Flavell, que fue el introductor de este término, desde el momento en que una persona es consciente de sus dificultades para aprender algo hace su aparición la metacognición.
Las estrategias de aprendizaje más usuales aparecen recogidas en el siguiente cuadro, aunque son muchas las clasificaciones que pueden encontrarse.
ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE
(Nisbet y Shucksmith, 1987)
| 1. Formulación de cuestiones Establecer hipótesis, fijar objetivos y parámetros a una tarea, identificar la audiencia de un ejercicio oral, relacionar la tarea con trabajos anteriores, etc. 2. Planificación Determinar tácticas y calendario, reducir la tarea o problema a sus partes integrantes, decidir que habilidades físicas o mentales son necesarias. 3. Control Intentar continuamente adecuar los esfuerzos, respuestas y descubrimientos a las cuestiones o propósitos iniciales. 4. Comprobación Verificar preliminarmente la realización y los resultados. 5. Revisión Rehacer o modificar los objetivos o incluso señalar otros nuevos. 6. Autoevaluación Valorar finalmente tanto los resultados como la ejecución de la tarea. |
La existencia y el reconocimiento de las estrategias de aprendizaje parecen ocupar un lugar importante en el éxito o el fracaso escolar, lo cual resulta esencialmente importante si se tiene en cuenta que esas estrategias vienen a sustituir en gran medida aspectos de la capacidad personal considerados innatos y/o naturales.
Fuente: Brennan, W.K. (1988): El currículo para niños con necesidades educativas especiales. Madrid. Siglo XXI.
F.D.O: María del Carmen Portillo González
DNI: 33.976.793 – C
Psicología y Pedagogía



