Los certificados médicos y fichas individuales que solicitaremos a los alumnos al inicio de curso, nos servirán para conocer y valorar si nuestros alumnos necesitan algún tipo de atención especial y adaptación. Las primeras sesiones de cada U.D nos servirán también de guía para ajustar el desarrollo de la programación y el nivel de las sesiones posteriores.
Por otra parte, es posible encontrarnos con alumnos con dificultades de aprendizaje, tanto a nivel cognitivo como a nivel motor. En ambos casos, buscaremos individualizar la enseñanza y facilitar el aprendizaje. Ante el primer caso, se llevarían a cabo adaptaciones no significativas a nivel conceptual (reforzando con continuas demostraciones, gráficos, medios audiovisuales,…), en el segundo, tendríamos que valorar la situación concreta e incluso derivar al médico, ya que en muchas ocasiones, las dificultades de aprendizaje motor y perdidas de coordinación, se deben a alteraciones posturales; posteriormente, se procederían a las adaptaciones pertinentes.
Con la O.M del 10 de julio de 1995 desaparece la figura del exento, por lo que en todo momento, debemos buscar de una u otra forma la participación del alumnado (medir, cronometrar, ayudar, recoger por escrito la sesión, hacer un trabajo adicional, etc.)
Sirva como ejemplo, algunas pautas de actuación, ante alguno de los casos que fácilmente podemos encontrar en nuestras clases:
- Alumnos con lesiones que afecten al aparato locomotor: estiramientos, abdominales,… y en definitiva, cualquier actividad que no ponga en peligro la extremidad afectada.
- Alumnos con asma y alergias: tomar broncodilatador, calentamiento prolongado y progresivo, incluir intervalos de recuperación, no realizar ejercicios de máxima intensidad, ejercicios de respiración, relajación,…
-Alumnos con dolencias varias y estados febriles: estiramientos, relajación, respiración,…
- Alumnos con alteraciones posturales: estiramientos de la zona contraída, tonificación de las zonas más debilitadas, concienciación…
A parte de lo citado y de forma general, el departamento de E.F llevará a cabo evaluaciones individualizadas, en casos justificados tanto de falta de asistencia, como de ausencia de participación en clase por alguno de los motivos antes indicado. (ej: realización de un diario de clases, entregado al final del periodo de convalecencia; trabajo teórico,…)
Así, podemos encontrarnos situaciones donde se requieran adaptaciones no significativas, con el fin de llegar a los mínimos exigidos y otras, donde será necesario atender a los alumnos con adaptaciones significativas, donde desde el punto de vista de la programación, requerirá detectar claramente las deficiencias, replantear las dificultades y diseñar la enseñanza con una progresión adecuada a las mismas. (Si fuese necesario se buscaría la colaboración del departamento de orientación).
Por encima de todo buscaremos integrar, favoreciendo las relaciones sociales a través de diferentes formas de agrupamientos y estilos ya mencionados, (la enseñanza reciproca, grupos reducidos,…) intentando segregar lo menos posible, pero al mismo tiempo, fomentando la autonomía del alumnado, para su desarrollo personal e integral.
El profesor de Educación Física deberá conseguir la máxima individualización en la enseñanza, considerando a cada alumno de su clase como distinto de todos los demás. Esta afirmación teórica puede parecer utópica si tenemos en cuenta el número de alumnos/clase, pero a través de distintos estilos de enseñanza como la lista de tareas, enseñanza por contrato individual o el del gimnasio abierto puede hacerse realidad.
JUAN CHAVERO MARRÓN.
I.E.S. “TIERRA DE BARROS” ACEUCHAL (BADAJOZ).
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